La eficiencia logística se ha concebido de forma tradicional y exclusivamente en la optimización de rutas o en la automatización del almacén. Sin embargo, en la transformación que está llevando a cabo el comercio electrónico, el punto crítico se traslada hacia la comunicación. Cada incidencia mal transmitida, cada aviso que llega tarde o cada duda del cliente sin resolver suele terminar en una devolución, una venta perdida que, además, encarece toda la operación.
Este es el motivo fundamental por el que las empresas de telefonía global han ido evolucionado sus soluciones sistemáticamente hacia entornos cloud, puesto que, de este modo, se integran voz, datos y CRM en un mismo flujo de trabajo. Gracias a este paso evolutivo, se ha logrado abrir la puerta a una logística mucho más conectada, donde herramientas como Ringover permiten avisar de incidencias en el empaquetado en cuestión de segundos, evitando que un problema menor se convierta en un envío fallido con sus consecuencias fatales.
La realidad diaria de cualquier operador logístico confirma que el almacén puede funcionar con precisión milimétrica, pero si la información no circula con la fluidez necesaria hacia el cliente final, la experiencia se resiente. Por eso, cada vez más compañías están uniendo la telefonía IP con procesos de embalaje profesional para cerrar el círculo de calidad en el último tramo en el proceso de entrega.
Comunicación en tiempo real para prevenir devoluciones
La mayoría de las devoluciones se producen por pequeños desajustes más que por grandes problemas. Por ejemplo, por un embalaje insuficiente, un retraso no comunicado o una expectativa del cliente mal gestionada, la comunicación logística, por tanto, cobra una importancia de primer orden.
Cuando el equipo de almacén detecta una incidencia (falta de stock de un accesorio o daño en el packaging), disponer de un sistema como Ringover permite activar de inmediato una llamada automática o un aviso al cliente. Una acción rápida y simpe que reduce instantáneamente la incertidumbre, evitando, en la mayoría de los casos, que el pedido se rechace en la entrega.
Además, la telefonía IP aporta trazabilidad con conversaciones registradas, equipos trabajando con historiales compartidos y un servicio de atención al cliente que dispone del mismo conocimiento que el operario de almacén. El resultado es un flujo de información continuo que reduce errores humanos y mejora la percepción de profesionalidad.
Por otro lado, la comunicación eficaz debe ir acompañada de un embalaje a la altura. Aquí entra en juego el papel de Equipack, cuyos materiales especializados ayudan a proteger el producto durante el transporte, alineando el proceso de empaquetado con la promesa de entrega que recibe el cliente.
Cuando el packaging es adecuado y la incidencia se comunica a tiempo, la probabilidad de devolución cae en picado. Distintos estudios del sector logístico sitúan las devoluciones por daño en transporte entre el 10 % y el 20 % del total en e-commerce, una cifra que se reduce de forma significativa con mejores protocolos de comunicación y embalaje.
En la práctica, las empresas más eficientes están creando un ecosistema donde voz, datos y packaging trabajan juntos. El operario prepara el pedido con materiales de Equipack, el sistema detecta cualquier anomalía y Ringover lanza el aviso correspondiente.




