La inteligencia artificial, la robótica cognitiva, la visión avanzada y los espacios de datos están transformando la forma en que las empresas innovan, producen y toman decisiones. Expertos de empresas tecnológicas, industria y centros de investigación se han reunido en AINIA para analizar cómo estas tecnologías están redefiniendo la competitividad empresarial y qué retos deben afrontar las organizaciones para integrarlas con éxito en sus procesos.
La jornada abordó algunos de los principales desafíos que afrontan hoy las empresas en un contexto marcado por la digitalización acelerada, la complejidad de los mercados y la necesidad de innovar de forma más ágil, eficiente y colaborativa. Durante el encuentro quedó patente que la industria está entrando en una nueva etapa en la que la tecnología no se limita a automatizar tareas, sino que amplifica la capacidad de análisis, decisión y colaboración de las organizaciones.
Innovar en un contexto de aceleración tecnológica
La sesión inaugural corrió a cargo del fundador de Innolandia, Ángel Alba, quien explicó cómo la inteligencia artificial generativa está transformando los procesos de innovación.
Según Alba, la innovación entra en una fase de innovación aumentada, en la que la inteligencia artificial puede acelerar tareas y apoyar la generación de ideas, pero necesita datos propios y criterio humano para generar valor diferencial. En este sentido, señaló que la nueva forma de innovar consiste en combinar la inteligencia artificial generativa con el talento humano.
Inteligencia artificial y automatización inteligente
Una de las mesas redondas analizó el potencial de los agentes de inteligencia artificial, sistemas capaces no solo de responder a consultas, sino también de ejecutar tareas y apoyar la toma de decisiones en entornos empresariales.
Para Mònica Mateu, Innovation and Business Development en Barcelona Supercomputing Center, la evolución de la inteligencia artificial está permitiendo pasar del simple análisis de datos a sistemas capaces de proponer acciones y apoyar decisiones.
Por su parte, Eduardo Sánchez, head of AI Architecture en Sopra Steria, advirtió que uno de los principales retos para llevar estos sistemas a producción sigue siendo la disponibilidad de datos fiables. Desde la perspectiva industrial, el doctor en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones en AINIA, César Asensio, destacó que el primer paso para adoptar estas tecnologías es identificar qué procesos pueden automatizarse dentro de la empresa.
Robots cognitivos y visión avanzada para la industria
La jornada también abordó la evolución de la robótica industrial hacia sistemas capaces de percibir su entorno, interpretar información y colaborar con los operarios.
El responsable de la línea de Sensores y Robótica de AINIA, Juan Bermúdez, explicó que los robots están dejando atrás el modelo tradicional de máquinas aisladas para convertirse en sistemas capaces de interactuar con entornos productivos complejos.
Desde el ámbito académico, el profesor titular en Universitat Politècnica de València, Eduardo Vendrell, destacó los avances en manipulación robótica de productos deformables, como un reto especialmente relevante en sectores como la alimentación. Por su parte, el CEO de Robotnik, Roberto Guzmán, señaló que la integración de robots móviles y colaborativos está permitiendo desarrollar soluciones más flexibles y adaptables a distintos procesos industriales.
La visión artificial y el deep learning también tuvieron un papel destacado en la jornada. En esta línea, se puso de relieve el potencial de tecnologías como la imagen hiperespectral, la visión 3D o la imagen térmica para detectar características no visibles al ojo humano y convertir imágenes en datos objetivos que ayuden a automatizar procesos y mejorar la toma de decisiones.
Compartir datos para generar valor
Otro de los ejes del encuentro fue el papel de los espacios de datos como infraestructuras que permiten compartir información entre organizaciones de forma segura y bajo condiciones definidas por cada empresa.
La gerente de la Asociación GAIA-X España, Paqui Rubio, destacó que Europa está impulsando un modelo de intercambio de datos basado en la soberanía digital y la confianza. En este contexto, el CTO de Asetaga y founder de Sonalyx, Javier Carmona, explicó cómo el acceso a datos compartidos puede mejorar la eficiencia en sectores como el agroalimentario, al facilitar decisiones más informadas a lo largo de toda la cadena de valor.
Por su parte, José Peris, de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de AINIA, subrayó que el primer paso para incorporarse a un espacio de datos es estratégico: identificar qué datos tiene la empresa, cuáles necesita y qué valor puede generar a partir de ellos.
Casos reales de digitalización en la industria alimentaria
La jornada también incluyó ejemplos de aplicación de estas tecnologías en empresas del sector alimentario.
Luis Calvo, R&D & Innovation in Fresh Products and Animal Production en Incarlopsa, explicó cómo la digitalización está permitiendo mejorar la productividad, la trazabilidad y la seguridad alimentaria a lo largo de toda la cadena de valor.
Por su parte, el director de Ingeniería y Mejora Continua de Nueva Pescanova, Román Martínez, presentó proyectos de digitalización que permiten conectar información desde la producción primaria hasta las plantas de procesado, mejorando la trazabilidad y el análisis de datos en toda la cadena.
Por su parte, el director de proyectos en Seidor, Adrián Cruella, destacó el papel de las herramientas de planificación y simulación para optimizar la producción y la gestión de la cadena de suministro. Los participantes coincidieron en que el valor no está en la tecnología por sí sola, sino en su capacidad para resolver problemas concretos de negocio y mejorar la competitividad de las organizaciones.
La jornada concluyó con una idea compartida por los participantes: la transformación digital no es una necesidad para no quedarse atrás frente a la competencia, sino una oportunidad para potenciar el talento humano orquestando las tecnologías digitales en un entorno en el que se hibridan los sistemas físicos y digitales. Lo más importante, siempre son las personas.




